Sólo quería escuchar su voz otra vez. No se por qué esta mañana ni se por qué con tanto empeño. Quizá sienta que poco a poco lo estoy olvidando, como si cada vez fuese menos real, como si cada vez estuviera más lejos de mí y al mismo tiempo más integrado en mi persona.
Me da tanta rabia verlos a todos y que no esté. Que ni siquiera lo nombren, como si no hubiese existido.
Me da tanta rabia todo a veces que siento que no me puedo levantar, de la rabia que tengo, que no puedo siquiera ponerme en pie, que no lo voy a conseguir.
A veces lo veo, cuando me miro las manos.
Y a veces me sorprendo al escucharlo cuando en realidad la que habla soy yo...
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