miércoles, 28 de noviembre de 2012

Me pregunto

Me pregunto si estaremos diseñados genéticamente para buscar la felicidad compartida o si será un vestigio Disney que ha quedado instalado en mí. Gran tragedia.
Me pregunto, además, si definitivamente voy a estar siempre a merced de otro, real o imaginario.
Si estás, porque estás, y si no, aun es peor, e incluso, cuando ni estás, ni quieres, ni Cristo que lo fundó, en el fondo, esperas. Una putada, vaya. Y por si fuera poco, que no lo es, sumémosle al reducto romanticón del que me veo presa, el natural instinto humano (este ya más comprensible) de procrear sin procrear. Lo que te queda es una situación bastante alarmante,  (y huelga decir que se viene arriba en determinados días del mes) en la que si además de instinto procreador me hubieran puesto ventosas, podría trepar hasta el techo. (Y quedarme allí colgada un rato).
Esta conducta cíclica, poco resolutiva y de corte mambrú, puede llevar a realizar acciones comprometidas que desemboquen en situaciones aun más comprometidas de las que sólo un torrente de hormonas pueden ser responsables. ¿O no?

martes, 27 de noviembre de 2012

Si el que tiene vergüenza ni come ni almuerza, de follar ni hablamos no?

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La esperanza es lo ultimo que se pierde, dicen. Pero nadie dice nada de la ilusión. Y así, haciendo camino al andar.  Porque no hay camino, caminante perdida. Perdido el camino y perdida la ilusión, me oigo pesimista, y no se cómo hacer.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero cómo esperar. Porque hay cosas que se pierden en el camino y son cosas que no volverán. Caminante perdido, no hay más camino. No me darás más la mano. No andarás más conmigo.
Digo que la ilusión no ha de perderse nunca, aunque la felicidad vaya y venga. Ilusión por hacer el camino, porque otro caminante vendrá. Y verso a verso quise hacer el mío, y golpe a golpe se ha ido andando.
Caminanta, haz camino. No se cómo andar el mío.
No volverá y lo que se llevó. Mi inocencia, la ilusión. Para ti no hay más camino, no pudiste andarlo más.
Huellas grises que dejaste, días tristes que vendrán.