Que no lo digas en voz alta, calla. Que se me vuelven de carne los fantasmas.
(Un susurro, una palabra, un grito)
El fin, el principio, de sábana blanca al hombro y un muerto en la espalda.
(Un esfuerzo, que pesa pesado, un nuevo intento)
Si esta vez consigo erguirme, se que será para siempre.