No tengo claros los datos estadísticos, pero me niego a creer que con la poca cantidad de hombres decentes que hay en este país (en la conjunción físico-mental, donde por supuesto entra y pesa el tamaño), haya tantas tías de puta madre como para que se atrevan a pasar de mí, y en serio no pretendo parecer presuntuosa.
Y eso que aquí nadie siquiera ha mencionado el compromiso. (Ahí aun podía comprender el por qué de la huida). Pero es que señores míos, (¡señores míos!), nowadays, ya ni por una relación puramente sexual la llaman a una cada quince días. Y, mis muy queridos señores, la tirada del Semanal no puede tener más frecuencia que mi vida sexual, ah no. Eso sí que sí que no.
Y entonces?
Entonces nada.
Porque aunque me joda (y no diré como qué), no están los tiempos para andar detrás de uno de estos afortunados con desconocimiento de causa. ¡Sólo faltaba!
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